Invernadero Finlandón.
Dirección creativa.
Ricard Trenchs
Responsable proyecto.
Wenceslao Calero
Colaboradores.
Omar Gonzalez
Superficie
20 m2
Memoria del proyecto
(+)A las puertas de Filandón, reconocido restaurante gastronómico situado en el monte de El Pardo (Madrid), se alza un invernadero de diseño concebido arquitectónicamente y diseñado íntegramente por Trenchs Studio, Un volumen sereno y elegante que funciona como tienda y escaparate gastronómico, y que prolonga la experiencia del restaurante más allá de la mesa, invitando a descubrir el origen del producto.
Desde la estructura hasta el mobiliario y la iluminación, cada elemento ha sido proyectado desde cero para integrarse con naturalidad en el entorno y transmitir la identidad del lugar. El encargo nace de una necesidad real y honesta: hacer visible aquello que da sentido a la cocina. Ofrecer a los clientes la posibilidad de adquirir los productos de la huerta con los que se elaboran los platos de la carta, verduras y hortalizas que nacen en su propia finca, la Granja de los Monjes, situada en El Bierzo.
Un proyecto de diseño de espacios comerciales que refuerza el vínculo entre territorio y gastronomía, y que se completa con una selección de conservas y elaboraciones propias de Pescaderías Coruñesas, junto a los licores de Lhardy. El invernadero se convierte así en un espacio retail donde el producto se muestra sin artificios, reivindicando su origen, su temporalidad y su calidad.
El diseño recupera la imagen de los invernaderos clásicos europeos, reinterpretada desde una mirada contemporánea y romántica. La estructura de aluminio, de líneas elegantes y proporciones delicadas, envuelve un espacio pensado para ofrecer confort interior durante todo el año, donde la luz, la temperatura y la relación con el exterior se equilibran de forma natural. La cubierta incorpora persianas de madera de estilo alicantino, pintadas en un tono verde olivo que dialoga con el paisaje y contribuye a integrar la construcción en su entorno. Estas regulan la entrada de luz a lo largo del día y las estaciones, reforzando el carácter cambiante, doméstico y habitable del invernadero.
En el interior, esa sensación de refugio se traduce en una atmósfera que remite a una orangerie o cenador de invierno. El pavimento de madera natural en espiga oscura aporta calidez y continuidad visual, mientras que una gran mesa central de madera y piedra natural, concebida también como mostrador, organiza el recorrido y la experiencia, separando de manera sutil la circulación de clientes de la zona expositiva.
En la parte posterior, un mueble de roble en tono tabaco alberga las conservas y productos gourmet envasados. En la zona frontal y exterior, una selección de productos frescos de la huerta se dispone sobre pedestales circulares de bronce natural, diseñados a medida y organizados de forma flexible, reforzando la relación directa entre el espacio y el producto.
La iluminación, puntual y cálida, acentúa texturas, colores y volúmenes, generando una atmósfera acogedora y romántica, donde el verdadero protagonista es el producto: cercano, honesto y de temporada.