Descripción del Proyecto
Dirección creativa.
Ricard Trenchs
Responsable proyecto.
Roser Ribas
Colaboradores.
Wenceslao Calero, Omar Gonzalez, Lorena Martinez, Francesc Ricart
Publicaciones
(+)Memoria del proyecto
(+)Un palacio barroco reconvertido en experiencia hotelera de lujo
En el corazón de Haro, capital histórica de la Rioja Alta, se erige el Palacio de los Ángeles, una joya del barroco civil del siglo XVII que, tras décadas en desuso, renace como hotel boutique de cinco estrellas. Este proyecto arquitectónico liderado por Inarsa, con Trenchs Studio para la definición del proyecto de interiorismo y junto al respaldo en su gestión por Majestic Hotel Group, transforma un edificio patrimonial en un nuevo referente de hospitalidad de lujo, combinando la memoria arquitectónica con un diseño contemporáneo y sofisticado.
Concepto creativo: un diálogo entre historia y contemporaneidad
El diseño parte de un profundo respeto por la herencia cultural y arquitectónica del palacio. La intervención no busca competir con el lenguaje barroco original, sino reinterpretarlo desde la atemporalidad, integrando materiales nobles, texturas naturales y una iluminación cuidada que revela la historia sin renunciar al confort actual.
La tradición vitivinícola de Haro también es protagonista. El vino, alma de la región, inspira detalles en los espacios comunes y se materializa en el wine-gastro bar y el calado subterráneo, un espacio singular destinado a eventos y experiencias sensoriales vinculadas al mundo del vino.
Un recorrido por los espacios
El lobby se concibe como un gran salón romántico que mantiene la esencia palaciega, pero y a la vez introduce elementos domésticos para hacerlo cálido y acogedor. Los techos artesonados en madera oscura generan un ritmo visual que otorga carácter y profundidad al espacio, mientras que los muros de piedra original dialogan con el mobiliario contemporáneo en un contraste respetuoso y elegante.
En el centro, una pieza única, una mesa de anticuario da la bienvenida y recibe a los huéspedes, guiando la mirada hacia la chimenea encendida al fondo, que actúa como punto focal y remite a los antiguos salones privados del palacio. En ambos lados, se han dispuesto zonas de estar con sofás tapizados en tonos oliva y beige, acompañados de mesas redondas de madera y mármol con lámparas de sobremesa que aportan una luz cálida y puntual.
El espacio se complementa con estanterías integradas, donde objetos decorativos y libros, aportan un aire doméstico y relajado, más cercano a una biblioteca privada que a un vestíbulo convencional. Todo está pensado para que el huésped perciba una atmósfera íntima y acogedora, que suaviza la monumentalidad del edificio histórico y lo convierte en un lugar ideal para detenerse, conversar y disfrutar del tiempo.
La recepción, situada al fondo, de forma discreta, queda integrada en la narrativa espacial, funcionando como un punto de atención sin invadir la atmósfera general. Es el primer gesto de hospitalidad, presentado con la misma sofisticación tranquila que caracteriza todo el hotel.
El wine bar se presenta como un espacio sobrio y autentico que celebra la tradición vinícola de la Rioja Alta con un lenguaje contemporáneo.
El diseño del winebar gira alrededor de la barra central como protagonista, revestida con geometrías de madera oscura que aportan textura y profundidad.
La gran bodega perimetral de hierro y vidrio aporta ligereza y delimita el espacio hacia el restaurante sin cerrarlo por completo. En esta bodega se exhiben y conservan todos los vinos para que el huésped puede experimentar la esencia del vino riojano en un ambiente contemporáneo pero cálido, que combina la monumentalidad histórica con detalles de confort
El restaurante conserva la continuidad estética del lobby con techos artesonados oscuros y suelos de piedra natural, creando una atmósfera coherente y elegante. A un lado, grandes ventanales enmarcados con cortinas pesadas dejan filtrar la luz de forma tamizada, reforzando el carácter íntimo del espacio.
En el centro se dispone un buffet antiguo restaurado, que actúa como pieza protagonista para el servicio de desayunos y eventos gastronómicos, sobre un pavimento que combina piedra y detalles en cerámica artesanal, evocando los suelos tradicionales de las casas señoriales. Este mobiliario dialoga con las mesas y sillas de líneas contemporáneas, equilibrando tradición y modernidad para ofrecer comodidad sin perder identidad histórica.
Al fondo, la chimenea revestida en tonos cobrizos recrea la memoria de las antiguas cocinas palaciegas. Encima de ella, una cuidada selección de cazuelas de cobre antiguas refuerza la narrativa culinaria, conectando la experiencia gastronómica actual con la herencia doméstica del palacio.
Las paredes con espejos envejecidos multiplican la luz y amplían visualmente el espacio, mientras que la iluminación cálida resalta cada detalle de la mesa y el mobiliario. El resultado es un ambiente acogedor pero sofisticado, que invita a una experiencia culinaria pausada y profundamente ligada a la historia del lugar.
El Winebar y restaurante estarán gestionados por los hermanos Ignacio y Carlos Echapresto del restaurante Venta Moncalvillo con dos estrellas Michelin en Daroca de Rioja.
El jardín es un oasis privado en pleno casco histórico de Haro, un lujo singular en la ciudad. Rodeado por la piedra histórica del palacio y la vegetación cuidadosamente dispuesta, ofrece un ambiente protegido y exclusivo para los huéspedes.
La zona de restauración al aire libre se despliega con mesas, sillones y bancos acolchados en tonos neutros y verdes, generando diferentes rincones de convivencia. El pavimento en piezas hexagonales y los maceteros florales suavizan la geometría del espacio, aportando frescura y color al conjunto.
Destaca un bar exterior con barra revestida en cerámica geométrica, cubierto por un dosel liviano que recuerda a los antiguos pabellones de jardín. Este bar actúa como punto de encuentro y dinamiza la vida social en el exterior, manteniendo la coherencia con el estilo sofisticado del interior.
La piscina, ubicada más allá de la zona de restauración, complementa el jardín como lugar de descanso y bienestar, permitiendo disfrutar de un entorno tranquilo y reservado. Por la noche, la iluminación cálida enmarca los muros de piedra y realza la vegetación, transformando el espacio en un escenario íntimo y elegante.
Este jardín no solo amplía la experiencia gastronómica y de ocio del hotel, sino que lo convierte en un enclave único: un refugio verde en el corazón de la ciudad, donde lo histórico y lo contemporáneo se encuentran en un equilibrio perfecto.
Patio central
Como parte de la intervención arquitectónica, el interior del palacio fue vaciado manteniendo únicamente la fachada barroca, lo que permitió crear un patio central que articula las circulaciones verticales con ascensores y escaleras. Este espacio, sobrio y contemporáneo, combina piedra y madera cálida, convirtiéndose en un lugar de luz y encuentro que conecta las diferentes plantas.
Las habitaciones mantienen la misma narrativa que recorre todo el hotel: un equilibrio entre el carácter histórico del palacio, la calidez doméstica y el diseño contemporáneo. Cada estancia combina muros de piedra original con paramentos suaves en tonos neutros, mientras los techos artesonados en madera oscura aportan identidad y continuidad al diseño. Los suelos en espiga de madera natural refuerzan la sensación de confort y elegancia atemporal.
En las habitaciones estándar, la sobriedad se acompaña de detalles cuidados: camas vestidas con textiles naturales en gamas cálidas, luminarias de luz tenue que crean un ambiente acogedor, y rincones de descanso junto a las ventanas que enmarcan las vistas al casco histórico o al jardín.
Las suites amplían esta experiencia incorporando bañeras exentas en piedra, integradas en espacios de baño abiertos que aportan un toque de sofisticación y bienestar. En algunas, las camas con dosel metálico definen el espacio con un aire romántico y elegante, mientras sofás y butacas tapizadas en tonos suaves y formas más actuales generan zonas de estar para disfrutar de la estancia con calma.
Los apartamentos situados en el edificio anexo ofrecen una experiencia más residencial. Disponen de sala de estar con cocina integrada, manteniendo la misma estética de materiales nobles y mobiliario contemporáneo que dialoga con las texturas históricas. Son ideales para huéspedes que buscan mayor independencia, pero sin renunciar a los servicios y el ambiente exclusivo del hotel.
En todas las tipologías, la iluminación está cuidadosamente estudiada para resaltar texturas y crear atmósferas íntimas. La decoración incorpora fotografías en blanco y negro de paisajes de la Rioja Alta, reforzando el vínculo con el territorio. El resultado es una colección de espacios serenos, cálidos y funcionales que invitan al descanso y la desconexión.
Finalmente, el hotel incorpora un spa íntimo, concebido como un refugio de bienestar que complementa la experiencia de hospitalidad. Ubicado en una de las antiguas estancias del palacio, este espacio mantiene la narrativa de materiales nobles y cálidos, adaptados a una atmósfera más sensorial y relajante.
El spa cuenta con dos cabinas de masaje diseñadas para tratamientos individuales, una zona de relax con tumbonas tapizadas en tonos neutros, una sauna seca, una sauna de vapor y un pequeño jacuzzi interior que conecta visualmente con una terraza exterior. El diseño prioriza la intimidad y la serenidad, con una iluminación regulable que permite adaptar la atmósfera según el momento y el tipo de tratamiento.
Los revestimientos de madera de roble fresada, piedra natural y detalles en cerámica manual aportan textura y elegancia. Cada detalle refuerza la sensación de lujo discreto.
Aunque de dimensiones contenidas, este spa ofrece una experiencia completa que invita a la pausa y al cuidado personal, transformándose en un rincón de desconexión dentro del ritmo urbano.
Calado subterráneo
Este espacio singular se presenta como un lugar polivalente para eventos privados, catas y experiencias sensoriales que conectan con la tradición vinícola de Haro.
Materialidad y atmósfera
La paleta de materiales celebra la nobleza y autenticidad: madera de roble, piedra local, estucos suaves y textiles en tonos neutros que respetan la esencia histórica. La iluminación indirecta resalta volúmenes y texturas, generando atmósferas cálidas y atemporales.
Conclusión
El Hotel Palacio de los Ángeles es mucho más que una rehabilitación arquitectónica: es la recuperación de un patrimonio histórico para proyectarlo hacia el futuro. A través de un diseño interior que equilibra romanticismo, tradición y contemporaneidad, el proyecto ofrece una experiencia única en la Rioja Alta, integrando hospitalidad, gastronomía, cultura y bienestar.
La gestión de Majestic Hotel Group garantiza que cada detalle de la experiencia mantenga los estándares más altos de calidad y personalización, alineados con el espíritu del proyecto. Cada espacio —desde el lobby hasta las habitaciones, desde el wine bar hasta el spa— está pensado para generar emociones y memorias en quienes lo habitan.
La combinación de materiales nobles, la luz cuidadosamente estudiada y la conexión constante con la historia y la tradición vinícola convierten este hotel en un nuevo referente para Haro, aportando un valor añadido tanto para sus visitantes como para la ciudad.
En su conjunto, el proyecto demuestra cómo la atemporalidad y la autenticidad pueden convivir con la sofisticación y la comodidad contemporánea, ofreciendo un destino que trasciende la simple estancia para convertirse en una experiencia sensorial y cultural completa.