Descripción del Proyecto
Dirección creativa.
Ricard Trenchs
Responsable proyecto.
Mariona Guàrdia
Colaboradores.
Lorena Martínez
Superficie
30m2
Memoria del proyecto
(+)Esta habitación del Hotel AC Aitana, en pleno Paseo de la Castellana, ha sido renovada con el objetivo de ofrecer una experiencia más cálida, elegante y contemporánea al huésped urbano.
El motivo de esta intervención es adecuar el interiorismo de las habitaciones del hotel aplicando un concepto más actual y sofisticado que permita su incorporación a una categoría Premium dentro de la firma Marriott.
Como parte de esta transformación, el hotel pasará a denominarse Canvas Hotel, un nombre que remite al mundo del arte y que define el hilo conductor de la reforma: el arte como elemento vertebrador del espacio y la experiencia del huésped.
Actualmente, las habitaciones del hotel presentan una imagen desactualizada. Además, algunos acabados y elementos de mobiliario conservan una estética excesivamente corporativa, que se ha buscado superar mediante una propuesta más cálida, atemporal y personalizada.
Por el momento se ha intervenido una única habitación como primer piloto del proyecto global, que prevé la renovación completa del hotel por fases.
El proyecto se articula a partir de una lectura esencial del dormitorio, en la que cada elemento adquiere protagonismo por su funcionalidad y presencia. La cama, grande y pesada, se concibe como el núcleo de la habitación, con un cabecero acolchado y confortable, rematado en madera natural. A cada lado, dos mesitas totémicas, con peso visual, refuerzan la simetría y el carácter del conjunto.
La zona de estar se compone de piezas robustas y compactas: una mesa con sobre de piedra y base de madera maciza, y butacas completamente tapizadas que reposan directamente sobre el suelo. El banco-maletero, generoso en tamaño, permite alojar dos maletas abiertas con total comodidad.
No hay elementos decorativos innecesarios: cada pieza responde a un uso concreto, pensado para ofrecer al huésped una estancia cómoda, ordenada y práctica.
Las paredes se han revestido con papel vinílico liso en tono beige, aportando una textura suave y uniforme al conjunto. Están enmarcadas por listones de roble que generan ritmo y calidez en todo el perímetro de la habitación. El pavimento, en espiga, también de roble, refuerza esta idea de continuidad y confort.
El rincón de lectura junto a la ventana se convierte en un pequeño salón, enmarcado por cortinas pesadas en ocre. Preside este espacio una obra original de Antoni Tàpies, que aporta profundidad y carácter al ambiente.
En el baño, el tono cambia: un lavabo suspendido en mármol verde veteado se convierte en la pieza escultórica del conjunto. El espejo retroiluminado y los apliques de vidrio aportan una luz tenue y cálida que contrasta con la mineralidad de la piedra.
La intervención busca, en definitiva, transformar la experiencia del huésped a través de una arquitectura interior sobria, serena y cuidada hasta el detalle. Un espacio donde descansar y desconectar, en el corazón de Madrid.