Concepto de hotel.

2024.
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Descripción del Proyecto

Dirección creativa.
Ricard Trenchs

Responsable proyecto.
Wenceslao Calero

Memoria del proyecto

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El legado de una familia

En El Puerto de Santa María, integrado en el conjunto histórico de Osborne, el Palacio Mora fue durante generaciones residencia de la familia. Un lugar ligado desde sus orígenes a la cultura del vino y a una saga familiar que ha contribuido a construir más de dos siglos de historia.

El proyecto parte de la voluntad de recuperar el esplendor del Palacio y revivir sus estancias, respetando su arquitectura y la memoria que permanece en ellas. No se busca reconstruir literalmente una época, sino recuperar sus sensaciones: el carácter de una casa de bodegueros, de una familia noble, viajera y culta, y trasladar ese imaginario al presente.

La propuesta construye así un equilibrio entre pasado y presente. Elementos de inspiración clásica conviven con piezas actuales en una atmósfera atemporal, sofisticada pero alejada de lo ostentoso. Madera, piedra, acero, lino y algodón forman una materialidad natural y honesta, mientras los colores y texturas evocan de manera sutil el universo de las bodegas: la madera de los toneles, los tonos profundos de vinos y licores y los matices de una cultura vinculada durante generaciones a su elaboración.

 

Un palacio que vuelve a cobrar vida

El interiorismo recupera la lógica doméstica del edificio y entiende el hotel como una sucesión de estancias, cada una con su propio carácter.

La llegada se produce a través de dos grandes cancelas de hierro y vidrio cuyo despiece reinterpreta la geometría de los toneles. Tras ellas, la recepción se convierte en la biblioteca del Palacio: una gran librería enfatiza la altura de la arquitectura y sirve como telón de fondo a un mostrador concebido como una pieza escultórica. Cerámica tradicional, cortinas generosas y diferentes grupos de butacas completan una estancia que recibe al huésped como lo haría una gran casa.

Enfrentado a ella aparece el salón. La chimenea recupera el carácter de los antiguos espacios de reunión y organiza a su alrededor sofás y butacas donde leer, conversar o simplemente pasar el tiempo. Muebles contemporáneos, tejidos naturales y maderas nobles se mezclan con piezas de inspiración clásica, buscando siempre una convivencia natural entre épocas.

En el centro, el patio es el corazón del Palacio. Un gran cerramiento de vidrio permite incorporarlo a la vida del hotel durante todo el año y convertirlo alternativamente en lobby, jardín, desayunador de invierno o terraza del bar. Aquí la intervención se vuelve más contenida: la arquitectura existente, la luz y la vegetación son las verdaderas protagonistas.

Junto al patio, el bar introduce una atmósfera más intensa. Concebido como un bar inglés en homenaje al fundador de Osborne, recupera un imaginario clásico a través de panelados de madera, verdes y granates e iluminación tenue.

Para la propuesta de habitaciones aprovechamos las distintas jerarquías que históricamente existían dentro del Palacio para generar estancias con diferente riqueza material. Piedra natural, madera y una mayor ornamentación aparecen en unas habitaciones, mientras que el barro y los acabados más sencillos caracterizan otras. El mobiliario establece un lenguaje común mediante líneas depuradas, piezas de inspiración clásica y materiales naturales, con una gama cromática nuevamente vinculada a las barricas, los vinos y los licores de Osborne.

Los espacios exteriores completan esta transición hacia una hospitalidad más relajada. Sobre las cubiertas de las bodegas, el umbráculo se convierte en el jardín privado de los huéspedes, articulado alrededor de una fuente, una barra y diferentes zonas para desayunar, descansar o contemplar el atardecer. Una gran pérgola de acero y madera tamiza la luz y acompaña una materialidad basada en piedra natural y tonos neutros.

En la azotea, el lenguaje se simplifica todavía más. Cal, barro cocido, madera, tejidos rústicos, vegetación y agua construyen alrededor de la piscina una atmósfera luminosa y esencial, vinculada al clima y a la manera de vivir del sur.

Palacio Mora propone recuperar el lujo de otra época desde una mirada contemporánea. Un proyecto profundamente ligado al lugar y a la historia de Osborne, donde el pasado no se reproduce, sino que se reinterpreta para imaginar una nueva manera de vivir el Palacio.